SILUETAS DEL MAR
Por: Juan de la Cruz González Montero
1
Ayúdame,
Sólo hay ardor
el ocultamiento no cesa
ni la sed, son realidades distintas
más allá de la sangre, la brisa, el escalofrío
en los cimborrios del Leviatán.
Mar lioso, ataúd, arcaico
en la profundidad; los terrores nocturnos.
2
Es inusitado, algo que fastidia
distante de las siluetas del mar,
el encuentro con la luz diurna de su muerte.
-¡Oh despojado!-
por el clamor de las anémonas salvajes.
Torrencial en los ojos, una oscuridad
para la sanguijuela del oleaje.
martes, 29 de diciembre de 2009
viernes, 18 de diciembre de 2009
Extreme ways
Palabras de su sangre,
útero de amaneceres
ataúd de placer infinito...
INVENTARIO
Por: Berenice Patiño Roa
Soy el silencio.
la palabra escrita,
lápida secreta de ayeres consumados,
mundo ficcional en el que la ausencia no tiene segundos
y basta meter la mano al bolsillo para dejar de sentirse solo.
Soy deseo,
milenaria pasión acumulada en los ojos del misterio
en los labios escarlata,
en los cuerpos desnudos que han sido despojados del pudor.
Atardecer envuelto en caricias prohibidas
en suspiros profundos, en roces desatados de euforia.
Soy contradicción constante,
duda ancestral
años sin tiempo ni forma
sin viento ni adiós.
Tan lejana como el desierto
en la estrella derecha del cajón inferior
y tan perdida como las huellas del sueño en mi piel.
Soy lujuria,
Desenfreno ocasional,
atrevidas palabras quedándose en la memoria
recorriendo y aumentado el calor en la entrepierna
entusiasmadas en el vaivén de los cuerpos,
en esas noches de inútil amor,
en las camas de los amantes que deslizan las sábanas
murmurando un hasta pronto.
Soy ausencia,
olvido y recuerdo,
noche de adiós y abrazo violento,
beso inmortal, palabra, mentira
desenfreno, delirio y locura…
útero de amaneceres
ataúd de placer infinito...
INVENTARIO
Por: Berenice Patiño Roa
Soy el silencio.
la palabra escrita,
lápida secreta de ayeres consumados,
mundo ficcional en el que la ausencia no tiene segundos
y basta meter la mano al bolsillo para dejar de sentirse solo.
Soy deseo,
milenaria pasión acumulada en los ojos del misterio
en los labios escarlata,
en los cuerpos desnudos que han sido despojados del pudor.
Atardecer envuelto en caricias prohibidas
en suspiros profundos, en roces desatados de euforia.
Soy contradicción constante,
duda ancestral
años sin tiempo ni forma
sin viento ni adiós.
Tan lejana como el desierto
en la estrella derecha del cajón inferior
y tan perdida como las huellas del sueño en mi piel.
Soy lujuria,
Desenfreno ocasional,
atrevidas palabras quedándose en la memoria
recorriendo y aumentado el calor en la entrepierna
entusiasmadas en el vaivén de los cuerpos,
en esas noches de inútil amor,
en las camas de los amantes que deslizan las sábanas
murmurando un hasta pronto.
Soy ausencia,
olvido y recuerdo,
noche de adiós y abrazo violento,
beso inmortal, palabra, mentira
desenfreno, delirio y locura…
jueves, 17 de diciembre de 2009
Sea Within A Sea
FIGURA 0.9
Por: Juan de la Cruz González Montero
Sigilosa vez la noche,
no hay nada tan escondido, que no se pueda encontrar
eres de cristal,
una ventana a la eternidad
o un cuchillo a medio afilar.
Sigilosa vez la noche,
la soledad es una forma incomprendida del amor,
que vaga en suelo lunar apuntando
a las constelaciones; ya que al igual que yo,
no sabe contar ni mucho menos de felicidad.
Por: Juan de la Cruz González Montero
Sigilosa vez la noche,
no hay nada tan escondido, que no se pueda encontrar
eres de cristal,
una ventana a la eternidad
o un cuchillo a medio afilar.
Sigilosa vez la noche,
la soledad es una forma incomprendida del amor,
que vaga en suelo lunar apuntando
a las constelaciones; ya que al igual que yo,
no sabe contar ni mucho menos de felicidad.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Polaris
EN MEDIO DE LA LOCURA
Por: Juan de la Cruz Gónzalez Montero
Los soles lentamente se consumen
veinte minutos después de la media noche
un corazón lunático; le pide una limosna
de pan a Venus y el universo en una opinión.
Aquel día y hora un astronauta, Caza estrellas,
mil años luz de Su propio juicio;
la verdad es el Idioma de Dios
pero un hombre Perdido jamás lo sabrá.
Por: Juan de la Cruz Gónzalez Montero
Los soles lentamente se consumen
veinte minutos después de la media noche
un corazón lunático; le pide una limosna
de pan a Venus y el universo en una opinión.
Aquel día y hora un astronauta, Caza estrellas,
mil años luz de Su propio juicio;
la verdad es el Idioma de Dios
pero un hombre Perdido jamás lo sabrá.
Una nube cuelga sobre mi
FINITA
Por: Juan de la Cruz González Montero
Eres tú lo que me falta
lo íntimamente oscuro detrás del corazón.
Eres yo, lo que no quiero
ese río inmóvil que no desemboca en ningún lugar,
esos huesos haciéndose arena junto al mar de lo irreversible
con sueños emparedados en el sol y un dragón de porcelana.
Somos extranjeros
donde el carácter divino es el amor conyugal,
lo prohibido mencionar a Dios en asuntos de familia,
aun cuando el problema seas tú.
El insulto de tormenta que ya hizo estragos
refugio de fantasmas que olvidaron el sitio de su muerte,
casas que se mueven con el viento, propietarios del más allá.
Eres infinita
un hilo que se enreda en los oídos del cielo.
la constitución intima de las cosas y espontáneamente mujer,
eres misterio
una pregunta que otorga razón de ser a quien se cuestiona,
si no fuera por ti
sentimentalismo débil de quien ama y la negación
propia del incrédulo, Apocalipsis emocional.
Por: Juan de la Cruz González Montero
Eres tú lo que me falta
lo íntimamente oscuro detrás del corazón.
Eres yo, lo que no quiero
ese río inmóvil que no desemboca en ningún lugar,
esos huesos haciéndose arena junto al mar de lo irreversible
con sueños emparedados en el sol y un dragón de porcelana.
Somos extranjeros
donde el carácter divino es el amor conyugal,
lo prohibido mencionar a Dios en asuntos de familia,
aun cuando el problema seas tú.
El insulto de tormenta que ya hizo estragos
refugio de fantasmas que olvidaron el sitio de su muerte,
casas que se mueven con el viento, propietarios del más allá.
Eres infinita
un hilo que se enreda en los oídos del cielo.
la constitución intima de las cosas y espontáneamente mujer,
eres misterio
una pregunta que otorga razón de ser a quien se cuestiona,
si no fuera por ti
sentimentalismo débil de quien ama y la negación
propia del incrédulo, Apocalipsis emocional.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Strawberry Swing
COSAS INVISIBLES
Por: Juan de la Cruz González Montero
Sé fue, no sé a fantasear
dubitativo, irreal, tan incongruente,
que dejó la lengua en el estival.
Sé fue, a viajar a lo hondo
a las luces del mar, a su morada,
no sé entre las venas del universo.
En las aras del rigor, incesante,
la borrasca del mundo; sin nada
sin nadie a quien desdibujar con los dedos.
Así es él, clandestino
en las siluetas de la noche, de madrugada
los muros hablan de cosas invisibles,
de la osamenta de un bisonte
del pandemónium perdido en el viento;
sé fue, en el torbellino de un adiós.
Con los coleópteros del ayer.
Con la vida en pintura.
Ahogado en sus palabras.
Por: Juan de la Cruz González Montero
Sé fue, no sé a fantasear
dubitativo, irreal, tan incongruente,
que dejó la lengua en el estival.
Sé fue, a viajar a lo hondo
a las luces del mar, a su morada,
no sé entre las venas del universo.
En las aras del rigor, incesante,
la borrasca del mundo; sin nada
sin nadie a quien desdibujar con los dedos.
Así es él, clandestino
en las siluetas de la noche, de madrugada
los muros hablan de cosas invisibles,
de la osamenta de un bisonte
del pandemónium perdido en el viento;
sé fue, en el torbellino de un adiós.
Con los coleópteros del ayer.
Con la vida en pintura.
Ahogado en sus palabras.
jueves, 10 de diciembre de 2009
No Búfalo,Se Dice Bisonte
EN ESTA NOCHE
Por: Juan de la Cruz González Montero
Abracémonos, cuando apague la luz
que ya no volverá, el bohemio
a bajar de noche al bar “Servidor de Nadie”.
Abracémonos, hasta el día que yo muera
por la fiebre del bushido, vida frugal
poesía, niebla de libros y la fidelidad del cónyuge,
por nuestros nombres en el camposanto.
Por la penumbra de Dios.
Por el madrigal de lo interrogante.
Si con mis dedos pudiera deshojar a la retentiva,
úlcera del vacío, corazón, tempestad
Abracémonos, cuando la muerte sea roja,
trata de escuchar otras voces, nunca jamás,
sin prestidigitación y otra magia de alivio.
Por: Juan de la Cruz González Montero
Abracémonos, cuando apague la luz
que ya no volverá, el bohemio
a bajar de noche al bar “Servidor de Nadie”.
Abracémonos, hasta el día que yo muera
por la fiebre del bushido, vida frugal
poesía, niebla de libros y la fidelidad del cónyuge,
por nuestros nombres en el camposanto.
Por la penumbra de Dios.
Por el madrigal de lo interrogante.
Si con mis dedos pudiera deshojar a la retentiva,
úlcera del vacío, corazón, tempestad
Abracémonos, cuando la muerte sea roja,
trata de escuchar otras voces, nunca jamás,
sin prestidigitación y otra magia de alivio.
martes, 1 de diciembre de 2009
L'Via L'Viaquez
CÁNTICO A LA ESPIRAL
Por: Juan de la Cruz Gónzalez Montero
Nos hizo, para desperdiciarnos
en la ciénaga del indulto,
donde convergen la disgregación, el pan y lo irrealizable.
Nos hizo, para un porvenir
atónito, saltimbanqui, fantasma
facultativo, dadaísta y sobre todo sin remedio;
olvídate del cielo, sin límites.
Nos hizo, temporales
en el ombligo de la luna,
cántico a la espiral, al viento delirante, al fuego de los poetas
para la rotonda cuando se quede vacía.
Sin las voces de siempre.
Sin remordimientos nocturnos.
Contigo ni sin ti sé vivir.
Yo el disidente
-pordiosero, bajo una lluvia de oros, lluvia de septiembre.-
en la avenida de los últimos días,
esa noche de octubre flotó en sangre, en las estrellas, en ella.
Mujer zarca de las profundidades
olvídate de océano, del vendaval, de nosotros.
Por: Juan de la Cruz Gónzalez Montero
Nos hizo, para desperdiciarnos
en la ciénaga del indulto,
donde convergen la disgregación, el pan y lo irrealizable.
Nos hizo, para un porvenir
atónito, saltimbanqui, fantasma
facultativo, dadaísta y sobre todo sin remedio;
olvídate del cielo, sin límites.
Nos hizo, temporales
en el ombligo de la luna,
cántico a la espiral, al viento delirante, al fuego de los poetas
para la rotonda cuando se quede vacía.
Sin las voces de siempre.
Sin remordimientos nocturnos.
Contigo ni sin ti sé vivir.
Yo el disidente
-pordiosero, bajo una lluvia de oros, lluvia de septiembre.-
en la avenida de los últimos días,
esa noche de octubre flotó en sangre, en las estrellas, en ella.
Mujer zarca de las profundidades
olvídate de océano, del vendaval, de nosotros.
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